Nutrición y estética

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Nutricionista Lima

sábado, 16 de julio de 2011

Bacterias Intestinales y el Sistema Inmune







Diversas investigaciones vienen describiendo las interacciones entre el sistema inmune y los más de diez trillones de microbios que viven en nuestro tracto gastrointestinal (conocido como microflora intestinal). Existe evidencia creciente que demuestra que el valor nutricional de las comidas está influenciado, en parte, por la estructura y funcionamiento de la microflora intestinal del consumidor y que la comida, a su vez, forma la microflora intestinal. Por lo tanto para determinar el estado nutricional de las comidas, y nuestro mejor estado nutricional, necesitamos saber más acerca de las diferencias microbianas y sus orígenes, incluyendo cómo nuestros estilos de vida influyen en las comunidades de microflora intestinal en niños y la transmisión de estas comunidades dentro y fuera de las generaciones de una familia. La relación entre infecciones que ocurren dentro y fuera del intestino y el desarrollo de deficiencias nutricionales han sido destacados por muchos años. A su vez, la pobre nutrición incrementa el riesgo de infección.

Cambios en los patrones de consumo dietarios afecta algunos aspectos de la biología humana,, y es durante los últimos 30 años que la dieta norteamericana también ha cambiado en términos de las contribuciones relativas de los diferentes alimentos a la ingesta total de energía. Curiosamente, estudios de metagenómica de la composición bacteriana en la microflora fecal de gemelos obesos y delgados que viven en Estados Unidos han mostrado que la obesidad está asociada al descenso del número de especies de bacterias. La reducción en la diversidad puede afectar la función de la comunidad bacteriana, resistencia a perturbaciones diversas y el sistema inmune del hospedero.

Otro nexo entre el estado nutricional y sistema inmune lo encontramos en la acción de Leptina nos da un ejemplo de estas complejas interrelaciones. Sabemos que la leptina regula el apetito y da la sensación de saciedad, una citoquina pleiotrópica que mantiene la producción de las células de defensa del sistema inmune, T helper 1 (TH1) sobre las células TH2 e inhibiendo simultáneamente la proliferación de células T reguladoras (Treg). Bajos niveles de leptina pueden contar para la disminución de la inmunidad celular asociada con periodos de privación de nutrientes.

Los ácidos grasos de cadena corta son unos de los más claros ejemplos de cómo el procesamiento del nutriente por la microflora y la dieta del hospedero se combinan para dar forma a la respuesta inmunitaria. Los ácidos grasos de cadena corta son el producto de la fermentación microbiana de macronutrientes, de los polisacáridos de las plantas que no pueden ser digeridos por el ser humano. La concentración luminal de ácidos grasos de cadena corta en el intestino puede ser modificada por la cantidad de fibra en la dieta, que afecta la composición de la microflora. Además de actuar como una fuente de energía para el hospedero, los ácidos grasos de cadena corta ejercen notables efectos en la respuesta inmune del hospedero promoviendo la integridad de la barrera intestinal epitelial, que en cambio puede ayudar a limitar la exposición del sistema inmune de la mucosa a los microbios intestinales y prevenir aberrantes respuestas inflamatorias.


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